Ir a terapia es de valientes

¿Te acuerdas que hace unos días te contaba que hacer terapia es como subir una montaña? y ¿qué subir montañas no lo hace cualquiera?

El camino no va a ser siempre fácil, ni estable, ni llevadero. El camino hasta la cima tiene sus dificultades que solo tú puedes afrontar, ya que tú decides hasta dónde quieres llegar, pues eres la única persona responsable de tu vida. Eso mismo ocurre con la terapia. De ahí mi expresión, ¡ir a terapia es de valientes!

Cuando una persona llega a terapia, en algunas ocasiones, espera que yo le solucione su vida rápidamente. Ni rápidamente, ni solucionar la vida. No tengo magia para hacerlo, ni soy la responsable de tu vida.

Mi responsabilidad contigo es acompañarte a subir la montaña, tanto en los caminos dificultosos como en los caminos más llevaderos, aportándote herramientas y conocimientos para poder llegar en el tiempo que realmente necesites y tú quieras invertir, sin juicios y amablemente.

Te cuento, que cuando inicias un proceso de terapia por las necesidades que sean, como, por ejemplo, la necesidad de ser escuchado para desahogarte, ruptura de pareja, un asunto pendiente con tu madre, elaborar ideas para poner en marcha un nuevo rumbo a tu vida…. pueden surgir otros temas a “tratar”, por ejemplo:

Una persona que llega a terapia porque tiene problemas con su compañera de trabajo; le altera, le pone de “mala leche” y tiene la necesidad de poner solución a este malvivir. Durante las sesiones vamos viendo que esta relación que le pone de “mala leche” se le repite a lo largo de su vida. Vamos viendo las otras situaciones y relaciones hasta llegar al “kit de la cuestión” (la Gestalt inconclusa, la herida). La “mala leche” no es su compañera de trabajo, es la relación con su madre. Llegados a este darse cuenta, se abre otra necesidad a trabajar, siempre que la persona quiera, responsabilizarse de este tema.

Con esto no quiero decir que no haya personas que no te “pongan de mala leche”, pues si las hay. Nuestros queridos espejitos, que se presentan en nuestra vida para “algo”. (Aquí y ahora con esto no voy a entrar, lo dejo aquí para otro día).

Ir a terapia es responsabilizarte de lo que te pasa y de cómo lo haces. Recuerda que con la persona que tienes delante, tu terapeuta, tienes un compromiso que debes cumplir. Estar a tu servicio no significa dejar a la terapeuta preparada con su mochila en la falda de la montaña, si decides no subir el día pactado hazte responsable y díselo.

Te ofrezco un espacio seguro de escucha y confianza para acompañarte en tu necesidad del momento. Ir a terapia es de valientes, subir montañas no lo hace cualquiera.

Susana SanchisIr a terapia es de valientes

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